Viajes con estilo

El Baix Empordà

En el Baix Empordà -también llamado l’Empordanet- se encuentran algunos de los pueblos medievales mejor conservados de España. La piedra está presente en las construcciones, entrelazándose con la vegetación de las casas, las calles, las murallas y el cielo. Ahí, en esos espacios se puede disfrutar de Peratallada, Pals y Begur.





A cada esquina uno se sorprende al encontrar estampas tan bellas como esta, parecen salidas de un cuento…




Peratallada fue declarado conjunto histórico-artístico por su arquitectura medieval en 1975 y es uno de los más importantes y mejor conservado de Cataluña. Visitarlo es lo más parecido a retroceder en el tiempo.

El pueblo está rodeado por un foso tallado a mano con una profundidad de hasta 8 metros y donde aún hoy se pueden ver las marcas del trabajo realizado. Tanto la muralla como el foso, únicamente comunicado por un puente levadizo (hoy inexistente), le permitía defenderse de los ataques y de los piratas que navegaban a poca distancia de allí.

Las calles serpenteantes, la plaza mayor y los pórticos mantienen la estructura medieval inalterada a lo largo de los siglos.

Es una visita imprescindible.




Pals se encuentra a 15 metros de altitud, mostrando su particular silueta sobre una pequeña colina. Forma parte de los pueblos medievales del Baix Empordà. Paseando por sus calles podemos admirar el dinamismo que nos transmite la combinación de los arcos, las flores y las calles empedradas. Mirando al detalle descubrimos ventanas góticas, dinteles tallados, porticones y «espantabrujas».

Pals está rodeado de mitos y leyendas, también por arrozales que dibujan un paisaje entre la tierra y el agua. De esto deriva su reconocida gastronomía, especializada en arroz y el postre típico «el recuit de drap».

Según el poeta Josep Pla, «no merece una visita sino cien, porque su situación ofrece la posibilidad de ver uno de los paisajes más bellos e inolvidables del país».




Otro de los pueblos de visita obligada es Begur. Es un pueblo particular, lleno de historias de ultramar. Hay un gran número de casas coloniales construidas por los indianos que volvieron en su mayoría de Cuba, tras haber hecho las américas.

Situado sobre una pequeña colina en el mismo pueblo encontramos el Castillo de Begur desde donde tendremos una espectacular vista de todo el Golfo de Roses, las Islas Medes y el Parque Natural del Montgrí.





La paradoja del pueblo de Begur es que aún siendo un pueblo de interior tiene calas como son Aiguablava, Aigua Xelida, Sa Tuna, sa Riera…

Es lo más parecido a un paraíso y aunque sus aguas son frías el paisaje incita a bañarse.




El Empordà nos ofrece impresionantes vistas como las que encontraremos desde la fortificación del Castillo del Montgrí construído en el siglo XIV en la cumbre del macizo.




El Empordà es una tierra de contrastes. Podemos pasar de estar viendo llanuras interminables a encontrarnos terrenos escarpados sin darnos cuenta.

El Alt Empordà es más montañoso que el Baix Empordà, y sin perder la costa de vista, el Pirineo se baña en sus aguas.




El Monasterio de Sant Pere de Rodes, situado en el Parque Natural del Cap de Creus, disfruta de unas espectaculares vistas del Mar Mediterráneo y del municipio del Port de la Selva (al que pertenece).
El elemento más destacable es la Iglesia, de estilo Románico Catalán. Sus capiteles están considerados entre las mejores piezas escultóricas del siglo XI.
La torre de defensa, el campanario y los dos claustros superpuestos conforman el conjunto monumental del Monasterio.




En el Alt Empordà encontramos Castelló de Empúries. Un pueblo Medieval que, aún siendo muy pequeño, guarda mucha historia.
Tras la destrucción de Sant Martí d´Empúries, la antigua residencia de los condes d’Empúries, trasladan la capital del condado y la nueva residencia a Castelló.
Como consecuencia el pueblo se enriqueció ganando los favores del conde. Se levantaron muros defensivos, de los que queda una torre «El Portal de la Gallarda», y quiso trasladar aquí la sede episcopal. Construyeron la Basílica de Santa María sobre una antigua iglesia del siglo XII., con la intención de ser nombrada Catedral. Sin embargo el obispado no lo aceptó. Aún así es conocida como La Catedral de L’Empordà.
En su interior se encuentra un retablo del Siglo XV, tan parecido a la Sagrada Familia de Gaudí que se cree que se inspiró en él aunque esto no está documentado.
Durante este tiempo vivió una comunidad judía de unos 300 habitantes y contaban con el favor del Conde. Había dos sinagogas y un cementerio judío.




Perelada tiene mucho que ofrecer. El castillo de Perelada, de origen medieval, ha sido reconstruido en varias ocasiones. Viñedos, excelentes vinos, casino con tapices adornando sus paredes de piedra.

Y en Perelada, también se celebra anualmente un Festival con gran acogida.




Y para finalizar el viaje, llegaremos a Besalú. Uno de los pueblos medievales mejor conservado de España. El puente de piedra, el miqvé, sus calles…un paseo inolvidable.